Crisis Ambiental: Todos somos responsables.

Nuestra Crisis Ambiental involucra diversos actores y hasta ahora, las soluciones al cambio climático y la explotación de recursos naturales, dependen de la oscilación de culpa entre corporaciones, gobiernos y la sociedad civil.

La gran mayoría de los medios globales, gobiernos, y empresas reconocen el riesgo climático y del urgente desarrollo sustentable que necesitamos en nuestros ciclos de producción, consumo y desecho. Colectivamente, se podría hacer de forma determinada y eficiente, pero se dilata cualquier cambio concreto al traspasar la proactividad entre partes. 

Si bien hay esperanza en los futuros acuerdos internacionales, (los impuestos sobre el carbono, el aumento de precios de materias primas y nuevas regulaciones), la realidad es que un cambio relevante no avanza lo suficientemente rápido. 

Estas instituciones y empresas burocráticas se demoran en redefinir sus intereses, estrategias corporativas y operaciones para responder al cambio climático. Y al ser la última generación capaz de prevenir daños irreversibles a nuestro planeta, simplemente no podemos confiar en este momentum.

La realidad es que mientras las empresas y los foros continúan diseñando hojas de ruta para la sustentabilidad, debemos reconocer nuestro rol como ciudadanos en la solución. 

Nuestra responsabilidad ante la actual Crisis Ambiental radica en la calidad y cantidad de nuestro consumo. Como sociedad, reconocemos que cuanto más de X compramos, más de X circulará; y como individuos, podemos reconocer oportunidades para empoderarnos y crecer. 

En general, las empresas primero se adaptarán a las presiones de los consumidores, luego a los estándares regulatorios y, por último, a las necesidades ambientales.

Tenemos razón al adjudicar responsabilidad a los demás, pero también tenemos el deber de catalizar un cambio, más pronto que tarde, a través de hábitos individuales. 

Nuestras costumbres demuestran una desconexión crónica con los recursos naturales y las necesidades de las futuras generaciones. Para generar impacto significante, entonces, el cambio debe ser cultural, liderado y sustentado por personas. 

Las instituciones y los mercados seguirán nuestras tendencias, pero mientras tanto, debemos adoptar estilos de vida sustentables que resguarden nuestros recursos naturales, ahora. Frenar el consumo excesivo; reducir materiales desechables; optar por productos sustentables; adoptar hábitos sustentables como compostar, reutilizar, y reciclar, son algunas estrategias concretas.

Para mí, “Cero Basura” es un estilo de vida sofisticado que reduce los residuos, a través de cambios simples y funcionales, que proporcionan equilibrio. Puedo dar fe de su impacto y facilidad de adopción. A medida que te vuelves más consciente de los recursos disponibles, te conviertes en un experto en cómo valorarlos y ser eficiente con ellos.

Con la misma convicción que tenemos para vestirnos y alimentarnos todos los días, podemos elegir adoptar un estilo de vida que permite un balance con la tierra y entrega calidad de vida. 

Podemos ser miembros exitosos en la sociedad Y agentes de nuestro planeta.

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