Basura Basura Basura

La contaminación por basura ha infiltrado casi todos los espacios que alguna vez fueron vírgenes. Desde las Islas Turcas, hasta las cordillera de Los Andes, ¡nada se salva !

En el último año, he viajado a varios países estudiado la relación entre la contaminación por basura y las comunidades circundantes. Aún me sorprende ver cómo nuestros productos humanos invaden permanentemente los espacios más protegidos. 

Los resorts de playas, los parques nacionales, los bosques protegidos y toda la vida silvestre que nos sustenta, está siendo destruida cada vez mas rápido, estableciendo un sentimiento de aceptación e impotencia general.

Desconexión y contaminación por basura: causa y efecto.

En todos los casos, la razón detrás de esta relación tóxica nace en una desconexión cultural con los productos que usamos.  Es fácil notar que no hemos tomado conciencia de dónde provienen y dónde terminan. 

En general, nuestro foco se centra en la comodidad, lo y facil “express”. Lamentablemente, vemos que la gran mayoría de las cosas convenientes, son desechables.

El ¨silver lining¨  es que esta falta de equilibrio y conocimiento puede abordarse a través de la educación. Cuando me encuentro un punto de polución, invito a mi círculo circundante a observar la basura para comprender sus caminos y efectos en el ecosistema. Los desafío a una “lluvia de ideas” para reducir la fuente de esa basura.

En mi experiencia, la mayoría de la gente está mucho más dispuesta a cambiar de lo que esperaba. Nadie quiere más basura pero todos la generamos. Esto impulsa a las personas a aprender y apropiarse de su basura, con el fin de reducirla.

Pero no faltan las personas que desconocen su responsabilidad en la solución. Es fácil culpar a los vecinos o turistas por espacios destrozados.  O al Estado, por no hacer lo suficiente al respecto. Lo cierto es que, culparnos los unos a los otros, ha sido una de las causas por las que existe esta contaminación. 

Pensar que alguien más solucionará un problema de todos, es la aceptación más peligrosa;  el cambio que buscamos requiere hacerse cargo de los productos que consumimos, y educar a otros. 

¡Recógelo!

Cada uno de nosotros es responsable de permitir que esta realidad se perpetúe. No es culpa de uno que x persona tire x basura, que el viento lo sople al río o que las empresas ofrezcan plásticos como primera opción.  Sin embargo, pero si ¡depende de ti si ese pedazo de basura sigue ahí, o deja de contaminar.

Cuando veas basura:  ¡Recógela!. Al hacer esto no solo la desvías del medio ambiente, también le plantas la semilla de acción a todos los que te ven. Y así, ell@s copian tus pasos, ¡ta da! desarrollo sustentable.

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